Era la historia de un soñador. Un hombre que se preguntaba por los horizontes que marcaban su camino. Soñaba con ese mundo detrás del muro. Se preguntaba por sus límites. ¿De dónde venían? ¿Quién los había levantado allí?
Día tras día imaginaba ese universo paralelo. “¿Cómo sería si…?”, era la pregunta. Un sueño constante que se confundía con la realidad. ¿O era que ese sueño era la realidad? ¿Qué es lo real: lo que vivía en la angustia del tiempo o aquello que lo llevaba más allá, hacia la fantasía? Un sueño que despertaba tantos sentidos, que era difícil imaginar su irrealidad.
El mundo entraba en confusión. Se abría esa compuerta que abrumaba en su misterio. ¿Qué habrá detrás? ¿Encontrará las respuestas que tanto anhelaba?
Ahí se dio cuenta: todo muro tiene su puerta. Ella estuvo siempre allí. ¿Por qué no se dio cuenta antes? ¿Qué le impidió verla, tocarla, contemplarla, abrirla?
No era como lo recordaba. Más aún: si de algo tenía memoria, era de ese gran muro, alto, oscuro, perturbador, amenazador. Pero la puerta estaba allí. Ahora se detiene a observarla: su belleza lo impacta y le llega a lo más profundo. Se inhibe. No entiende cómo tanta belleza pudo pasar desapercibida ante su vista. ¿Tanta ceguera?
Sigue soñando. La puerta está allí. Poco a poco la contempla, encontrando esos pequeños trazos que lo llenan de sensaciones entre tantos detalles, formas, colores y dibujos perfectos. El sueño se inflaba de belleza y de misterio. Es hermoso, placentero, fascinante. Está detrás de ese portón. Solo debe abrirlo.
Siente sobre su piel la brisa que pasa por las rendijas. Huele el suave aroma a frutas que viene desde adentro. Escucha los sonidos de la relajante melodía. Cierra los ojos y estira las manos. No quiere distraerse con la grandeza de ese muro que tanta fuerza y seguridad refleja. Se deja llevar por el sueño que emerge de lo que siente.
Soñador que sigue soñando. Soñador que toma impulso tras la sorpresa de la primera impresión. Soñador que se atreve a jugar en la subversión de ese nuevo mundo detrás del muro.
Sueños detrás del muro
Por
Nicolas Panotto
19.6.11


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