La dignidad de los nadies es una película realizada por el director Pino Solanas en 2005. Trata de las circunstancias que vivió la Argentina post crisis 2001. No es un film documental, aunque mezcla mucho de ese género con narrativas y algo de ficción. Se construye a través de una combinación de secuencias y estilos. Vemos, por un lado, imágenes documentales que muestran diversas circunstancias de la Argentina de aquel entonces, sea en las calles, en barrios, en recintos públicos, reuniones partidarias, etc. Se ven una amplia cantidad de segmentos, acompañados de una voz en off explicando el contexto de tales imágenes y otorgando informaciones estadísticas que datan los complejos procesos de tales sucesos.
Intercaladamente, el film muestra historias y pequeños relatos de personas y grupos en diversas partes del país, contando sus vivencias en medio de dicho contexto. Es así que vemos la experiencia de una movilización piquetera, la historia de un joven escritor sobreviviente de la represión en la marcha de 2001, el camino que diariamente hace un profesor rural en un barrio pobre de la provincia de Buenos Aires, las vivencias de la familia y amigos/as de dos militantes asesinados por la represión, la situación de un hospital que intenta sobrevivir en un contexto de alta exigencia y con escasos recursos, el reclamo de los ahorristas tras el corralito financiero.
Estos dos tipos de narrativa se conjugan a lo largo de toda la película, describiendo distintas caras de un contexto en crisis y profundamente complejo. Por un lado, vemos una descripción más “dura” de las circunstancias macro, en varias de sus aristas: la vorágine del campo político, la crisis en los espacios sociales y económicos, entre otros elementos. Por otro, los pequeños relatos demuestran las consecuencias de tales circunstancias como también los intentos de resistencia, sobrevivencia y solidaridad como respuesta.
De aquí, lo que resalta en esta película son los contrastes. Pero ellos no refieren a elementos dispersos sino a imágenes que se entretejen en un mismo mapa. Más allá de que las lógicas de tales representaciones son distintas (lo macro y lo micro), ambas juegan dialécticamente mostrando diversas facetas tanto del contexto como de las vivencias y las acciones de los sujetos cuestión.
Y es precisamente en esta dinámica que refleja el film donde contemplamos su propuesta particular: la política de los sujetos históricos concretos que son amenazados por las circunstancias que los envuelven, a su vez las subvierten a través de la vivencia cotidiana y la solidaridad comunitaria. Es, como lo titula el film, “la dignidad de los nadies”.
Es así que encontramos a Margarita, madre de una familia numerosa en un barrio empobrecido, que dice: “No me quejo de mi suerte... Tengo hijos, tengo amor… No me asusta la muerte… Aprendí a vivir sin nada y hay otros que viven peor”. Vemos al maestro “Toba”, que cuando describe su trabajo en los barrios marginales de Buenos Aires afirma que hay que comenzar “desde lo chiquito… desde la práctica cotidiana”. También el grupo de vecinos que trabajaban mancomunadamente en la apertura diaria de un comedor para más de 200 personas en medio de la escasez total, en cuyo encuentro el relator dice: “Silenciosos y embarrados, no perdían el humor”.
Pero la estructura de la película también desarma una posible visión romántica de tales sujetos que intentan sobrevivir como pueden y desde lo que tienen. La descripción en el comienzo deja claro quiénes son los mayores responsables de la crisis, especialmente con los nombres de Duhalde, Menem, o con partidos como el justicialismo. Pero es interesante ver, luego de toda la secuencia de hechos, que hacia el final, cuando un nuevo escenario electoral se avecinada, los mismos nombres emergían, pero ahora como posibles soluciones frente a la situación que supuestamente ellos mismos habían ocasionado. Esta misma paradoja queda reflejada en la película: ¿cómo pueden estas personas ignorar todo lo “visto” y vivido?
En conclusión, esta contraposición de lógicas reflejada en el film no es solo una instancia descriptiva sino que podríamos leerla también como una propuesta/estrategia de acción socio-política. Por un lado, las circunstancias del contexto, por más opresivas que se impongan, nunca llegan a sosegar la plena acción de los sujetos. Por otro lado, desde dicha perspectiva, emerge el lugar de tales actores/actrices que en su cotidianeidad subvierten tales circunstancias, imposiciones y demarcaciones a través de prácticas solidarias, de reapropiaciones simbólicas y discursivas (religiosas inclusive), y de movilizaciones constantes. El contraste mismo del campo político y social es abierto por la emergencia de la pluralidad de estos sujetos que caminan, comparten, hablan y se hacen escuchar.
Intercaladamente, el film muestra historias y pequeños relatos de personas y grupos en diversas partes del país, contando sus vivencias en medio de dicho contexto. Es así que vemos la experiencia de una movilización piquetera, la historia de un joven escritor sobreviviente de la represión en la marcha de 2001, el camino que diariamente hace un profesor rural en un barrio pobre de la provincia de Buenos Aires, las vivencias de la familia y amigos/as de dos militantes asesinados por la represión, la situación de un hospital que intenta sobrevivir en un contexto de alta exigencia y con escasos recursos, el reclamo de los ahorristas tras el corralito financiero.
Estos dos tipos de narrativa se conjugan a lo largo de toda la película, describiendo distintas caras de un contexto en crisis y profundamente complejo. Por un lado, vemos una descripción más “dura” de las circunstancias macro, en varias de sus aristas: la vorágine del campo político, la crisis en los espacios sociales y económicos, entre otros elementos. Por otro, los pequeños relatos demuestran las consecuencias de tales circunstancias como también los intentos de resistencia, sobrevivencia y solidaridad como respuesta.
De aquí, lo que resalta en esta película son los contrastes. Pero ellos no refieren a elementos dispersos sino a imágenes que se entretejen en un mismo mapa. Más allá de que las lógicas de tales representaciones son distintas (lo macro y lo micro), ambas juegan dialécticamente mostrando diversas facetas tanto del contexto como de las vivencias y las acciones de los sujetos cuestión.
Y es precisamente en esta dinámica que refleja el film donde contemplamos su propuesta particular: la política de los sujetos históricos concretos que son amenazados por las circunstancias que los envuelven, a su vez las subvierten a través de la vivencia cotidiana y la solidaridad comunitaria. Es, como lo titula el film, “la dignidad de los nadies”.
Es así que encontramos a Margarita, madre de una familia numerosa en un barrio empobrecido, que dice: “No me quejo de mi suerte... Tengo hijos, tengo amor… No me asusta la muerte… Aprendí a vivir sin nada y hay otros que viven peor”. Vemos al maestro “Toba”, que cuando describe su trabajo en los barrios marginales de Buenos Aires afirma que hay que comenzar “desde lo chiquito… desde la práctica cotidiana”. También el grupo de vecinos que trabajaban mancomunadamente en la apertura diaria de un comedor para más de 200 personas en medio de la escasez total, en cuyo encuentro el relator dice: “Silenciosos y embarrados, no perdían el humor”.
Pero la estructura de la película también desarma una posible visión romántica de tales sujetos que intentan sobrevivir como pueden y desde lo que tienen. La descripción en el comienzo deja claro quiénes son los mayores responsables de la crisis, especialmente con los nombres de Duhalde, Menem, o con partidos como el justicialismo. Pero es interesante ver, luego de toda la secuencia de hechos, que hacia el final, cuando un nuevo escenario electoral se avecinada, los mismos nombres emergían, pero ahora como posibles soluciones frente a la situación que supuestamente ellos mismos habían ocasionado. Esta misma paradoja queda reflejada en la película: ¿cómo pueden estas personas ignorar todo lo “visto” y vivido?
En conclusión, esta contraposición de lógicas reflejada en el film no es solo una instancia descriptiva sino que podríamos leerla también como una propuesta/estrategia de acción socio-política. Por un lado, las circunstancias del contexto, por más opresivas que se impongan, nunca llegan a sosegar la plena acción de los sujetos. Por otro lado, desde dicha perspectiva, emerge el lugar de tales actores/actrices que en su cotidianeidad subvierten tales circunstancias, imposiciones y demarcaciones a través de prácticas solidarias, de reapropiaciones simbólicas y discursivas (religiosas inclusive), y de movilizaciones constantes. El contraste mismo del campo político y social es abierto por la emergencia de la pluralidad de estos sujetos que caminan, comparten, hablan y se hacen escuchar.

2 comentarios:
I watched the movie and I liked it a lot. I'm not sure I understand this part "Pero la estructura de la película también desarma una posible visión romántica de tales sujetos que intentan sobrevivir como pueden y desde lo que tienen." I agree in principle, but it would be nice to more clearly show that in the film or through history. What are the facts or behaviours that destroy romantic visions of these subjects? Any ambiguity in their ethics or morality?
Actually, I think that overall - even though I like to movie - I tend to have a more pessimist view of reality in South America. It's hard to have hope that these small expressions of solidarity have any effect in macro politics. What will it take to make these "nadie" "alguien"?
bendiciones!
Gustavo Frederico
Hola Gustavo! Con respecto al primer punto, me refiero al hecho de que las mismas personas que sufrieron la crisis gracias al mal gobierno de personas como Menem o Dualdhe, en las elecciones posteriores los vuelven a mencionar como posibilidad de voto, para salir de la crisis... Esto muestra las ambiguedades de los sujetos.
Y si, ciertamente la mirada sobre los sujetos y las pequeñas historias no se relaciona con un cambio estructural, pero sí de los posibles movimientos esperanzadores de los sujetos para moverse dentro de ese campo minado. Esto tiene que ver con una posición frente a la situación. Toda estrategia es válida.
Un gran abrazo hermano
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